Yacimiento Arqueológico de El Verde

La estación de grabados rupestres de El Cementerio se ubica sobre la cota altitudinal de los 600 metros, es decir, en plena zona de medianías de La Palma. Los petroglifos se extienden por la margen derecha del barranco de Las Canales, aprovechando la existencia de un pequeño caboco (hondonada en el lecho de un barranco, producida por un salto de agua) que sólo destaca por esa vertiente del cauce, ya que la altura del salto de agua apenas si alcanza los 1,70 metros. El caboco forma un semicírculo con una anchura que oscila entre los 20 y 30 metros. Las inscripciones prehispánicas, [un total de 13 paneles], se extienden por la parte superior de los paredones verticales, con la única excepción del panel 13, cuya altura oscila entre los 6 y 10 metros.
El barranco, en este punto, está formado por suaves laderas con una profundidad máxima que no supera los 20 metros, siendo mucho más alto y escarpado por la margen izquierda que por la derecha, en donde se sitúan los petroglifos. Estas circunstancias hace que la panorámica que se divisa desde el yacimiento […], sea muy poca extensa, ya que prácticamente lo único que se aprecia son las laderas y el cauce del barranco, así como el arranque de las lomas que forman Los Barros en dirección norte y este. Por el contrario, varios paneles, fundamentalmente los 2, 3, 6 y 10, se aprecian claramente desde una distancia considerable y, en cualquier caso, bastante antes de llegar a la base del caboco […].

Este lugar, por su vegetación, bastante densa en años con lluvias normales, constituía un excelente campo de pastoreo para los rebaños benahoaritas que vivían en los poblados de cuevas situados cauce arriba hacia el este (Tenerra) y aguas abajo hacia el oeste (Salto de Pedro). Esta actividad se ha documentado a través del hallazgo de un paradero pastoril situado a 150 metros cauce arriba de los petroglifos, justo en el extremo final del interfluvio que se forma en la confluencia entre el Barraco de Las Canales y la Barranquera de La Pata. Este yacimiento constituye una excelente plataforma natural para el control de las manadas en ambas cuencas hidrográficas.

La estación de grabados rupestres de El Cementerio está ubicada en una zona completamente aislada en lo que se refiere a la existencia de otro tipo de vestigios prehispánicos. A pesar de estar emplazado en el fondo del Barranco de Las Canales no se han encontrado cavidades, salvo las que se abren en la base del mismo caboco que sirve de soporte a los petroglifos, lo suficiente amplias como para ser ocupadas por los benahoaritas de forma permanente, ya que las covachas y cejos que se han descubierto se abren en el mismo cauce, de tal forma que no era aconsejable su ocupación, especialmente en la época invernal ante el peligro real que suponía las avenidas del agua del barranco. Por tanto, resulta evidente que este lugar tenía la función de una especie de santuario al que acudían los antiguos palmeros con un fin determinado y, con toda probabilidad, en épocas muy concretas del año.

Este yacimiento tendría un carácter mágico-religioso asociado a rituales de carácter propiciatorio, es decir, los motivos grabados en la roca venían a simbolizar de una forma evidente y perenne una petición realizada a la divinidad que habitaba en lo alto. Se cree que la preponderancia de los motivos geométricos obedece al hecho de que sus rogativas tampoco eran demasiado variadas, o lo que es lo mismo, eran tan sencillas y vitales como los propios motivos labrados en piedra. La abundancia de pastos para el ganado y disponer de agua que garantizara la subsistencia de hombres y animales explica el hecho de que en las proximidades de los lugares de habitación abundan los motivos geométricos de tipo circuliforme (espirales, círculos, herraduras, combinaciones de estos tipos, etc.), los cuales estarían asociados a plegarias ligadas a la obtención del líquido elemento. En cambio, los motivos geométricos de tipo meandriforme, tan comunes en las cumbres de La Palma, simbolizarían la obtención de pastos para el ganado.

Diferentes estudios aclaran que muchas de estas estaciones arqueológicas, aparte de su papel mágico-religioso, desempeñaban a la vez la función de elemento de referencia para poder localizar con mayor facilidad lugares de elevada importancia, caso de fuentes, rutas de pastoreo, zonas de pasto, etc. Sería una forma muy práctica de señalar los sitios cuyo emplazamiento no debía olvidarse. En este sentido, en El Cementerio existen varios motivos del tipo espiraliforme que desempeñarían ambas funciones: por un lado, la de elemento votivo ofrecido a la divinidad para que nunca faltase agua, y por otro, la de indicar que en las cercanías era posible el aprovisionamiento de agua, circunstancia que no resultaba tan obvia en el caso de manantiales o eres de carácter estacional.

Parece lógico pensar que la estación rupestre de El Cementerio está asociada a las actividades pastoriles desarrolladas en la zona por la población benahoarita que ocupó poblados de cuevas próximos. Esta zona del Barranco de Las Canales debió ser una importante zona de pastos, al tiempo que se encontraba en medio de una ruta pastoril seguramente muy transitada durante la época prehispánica. A estos factores habría que añadirle el hecho de que a los pies del caboco se formaban grandes charcas tras las lluvias, tal y como ha sucedido hasta periodos recientes, y esta circunstancia tendría una importancia sustancial en un entorno más bien seco donde no proliferan precisamente los recursos hídricos. Todos estos factores, relacionados en última instancia con aspectos vitales para la supervivencia de la población de la zona, habrían sido objeto de prácticas mágico-religiosas destinadas a garantizar su perpetuación, es decir, procederían a la realización de rituales propiciatorios que garantizaran aspectos tales como la disponibilidad de agua para gentes y ganado, pastos abundantes, animales sanos.

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